2. Lograr la enseñanza primaria universal
El compromiso o meta adquirido por la comunidad internacional con este objetivo es asegurar que, para el año 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.
Hoy en el mundo

A pesar de que la matriculación en educación primaria ha aumentado en todas las regiones del mundo, llegando a una tasa neta del 88% en el año 2005, este aumento no es suficiente para lograr el objetivo en la fecha prevista.
Por otro lado, las tasas de matriculación no reflejan el número real de niños que, aún matriculados, no acuden a clase o no lo hacen regularmente. Y a esto habría que añadir que uno de cada cinco niños en edad de estudiar enseñanza secundaria sigue matriculado en centros de eduación primaria.
En todo el mundo, son 72 millones de niños los que no van a la escuela, de los que el 57% son niñas. Son África Subsahariana y Asia Meridional donde encontramos los niveles más bajos de escolarización, especialmente en la primera de las dos zonas, donde un 30% de los niños en edad escolar no van al colegio.
Queda, por tanto, mucho por hacer y será necesario dar un gran impulso para lograr la escolarización de todos los niños.
Retos para conseguir el objetivo

Existen numerosos
problemas que impiden la escolarización de los
menores y hacen que aumente el abandono escolar:
- La pobreza, que lleva a muchos niños a trabajar desde muy corta edad o a ser víctimas de la trata de menores (unos 246 millones de niños y niñas entre 5 y 17 años sufren explotación infantil en el mundo).
- Enfermedades como el VIH/SIDA.
- La situación geográfica remota y distante de las escuelas.
- Infraestructuras deficientes.
- Los conflictos y guerras civiles.
- Los desastres naturales.
Los niños con más probabilidades de abandonar los estudios o de no asistir a clase, proceden de las familias más pobres y de las áreas rurales. Por otro lado, las niñas presentan mayores índices de exclusión y de abandono escolar debido a su escasa categoría social, a su falta de educación, a la realización de las tareas domésticas y familiares o la existencia de rasgos culturales discriminatorios presentes en algunas sociedades.
Muchos de los
países en desarrollo se han visto obligados a reducir gran parte del
gasto público (afectando, por tanto, a las partidas destinadas a la
educación) con la
aplicación de las políticas de ajuste impuestas por instituciones como
el Fondo Monetario Internacional.
La ayuda destinada por la comunidad internacional para la partida en educación, a pesar de que aumenta progresivamente, no cubre las expectativas necesarias para cumplir con el objetivo de lograr la enseñanza primaria universal para el 2015. Además, entre el 20% y el 40% de esta ayuda acaba en los países donantes.



